No es tan fácil

No es tan fácil

No es tan fácil ver la simpleza en situaciones difíciles y complicadas.

No es tan fácil

No es tan fácil fingir ser fuerte por tanto tiempo y mostrar alegría siempre. No es tan fácil lograr detener las lágrimas que corren por tu rostro con decir un tan sólo: ¡Paren! ¡Hijas de su madre! ¡Me están haciendo sentir peor! Y es que no es tan fácil, cuando el dolor viene del alma.

No es tan fácil detener los pensamientos e inquietudes que invaden tu cabeza, una y otra vez, e intentar hacer el esfuerzo de sentirte mejor y proyectarte perfectamente para que los tuyos no sufran también; porque sientes que así la carga es más liviana.

No es es tan fácil cerrar la página cuando sabes que no hay forma, ni de cómo hacerlo; pasarle un borrador a ese lugar, a ese día, a ese momento, y a esa hora en que te diagnostican una rara y grave enfermedad.

No es tan fácil decirte a ti misma (o) que todo irá bien, mientras te mueres de miedo, y un frío constante invade todo tu cuerpo; se te pone la piel de gallina. El cansancio mental logra vencerte, y te resignas; respiras profundo y sueles decirte: ¡Tranquila (o)! ¡Ya pasará!

No es fácil escuchar a tu familia y amigos expresarte: “tú puedes con ésto, y más”. Cuando quisieras decirles: “Si supieran que no estoy tan segura (o)”.

“Es que no es tan fácil aceptar lo que no puedes cambiar, pero tienes que aceptarlo, porque no tienes otra opción; porque si no puedes cambiar la situación por la que estas atravezando, lo único válido que puedes hacer, hoy y ahora, es cambiarte a ti mismo, pensando en positivo y continuar aferrándote a la vida mientras quede tan sólo esperanza”. WS ©

No es tan fácil!

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