Compartiendo experiencias

Compartiendo experiencias

Hoy llevo 1 semana en Bethesda. Específicamente en la habitación 5SES 5-5458. Semanas atrás, estaba al Norte y ahora estoy al Sur. No hay mucha diferencia sólo cambia la perspectiva. Jajajajaja.

Lo importante de todo es que aquí, en donde me encuentro ahora, compartiendo mi experiencia con enfermeras y personas que han pasado por situaciones similares hacen que este camino no sea tan solitario y desolador.

Estas personas son realmente extraordinarias, te hacen sentir más confiada, más segura y más tranquila. No tienes la sensación de que estas sola.

Hablar de deficiencia gata2, ya no se torna un tema prohibido, ni ansioso para mí, no es algo que debo ocultar, porque saber que no soy la única que lo padece, me crea un cierto alivio. Me ha permitido romper con ciertos paradigmas emocionales internos que había creado como mecanismo de defensa, pero ahora me siento mucho más libre.

El pasar por un proceso de aceptación y adaptación a la vez, me ha ayudado a ver las situaciones con otros ojos y aprender a vivir mejor. No gano nada pensando: ¿y por qué a mí?, eso no ayuda en lo absoluto, he ganado más pensando en cómo ayudar a otros y en cómo ver lo positivo alrededor de tanto malestar.

Compartiendo experiencias, la carga es menos pesada, menos amarga y menos dolorosa. Entre risas, llantos, sorpresas y recuerdos que te llevan a entender que yo, tú o tu hijo (a), padecen la enfermedad gata2 desde antes, pero sin un diagnóstico y que ahora sí, todo tiene sentido a lo anterior.

Hoy ha sido un día cargado de fe y esperanza no tan sólo para mí, sino para todos aquellos que entramos en el proceso de sanación  de la enfermedad.

“Fe y esperanza cuando no podemos seguir, aún con nuestro mundo hecho pedazos, Dios guiará nuestros pasos”.

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